Capítulo 109. Lo que tienes, me pertenece.
Elizaveta Petrov.
No tuve más conciencia de mí, me sumí en la oscuridad, hasta que sentí una punzada de dolor, una fuerte patada en las costillas que me hizo arquear el cuerpo como un insecto aplastado.
Sentí las manos invisibles del sufrimiento atando cada parte de mi cuerpo, las marcas del tormento cruel y feroz ardían. La sangre caliente y pegajosa empapaba mi piel. Intenté enderezarme, pero caí como una muñeca rota, un cascarón vacío.
El sabor a metal y bilis inundó mi boca. Mis ojos se a