Capítulo 110. Sangre bastarda.
Elizaveta
Me estremezco, sintiendo cómo cada parte de mi identidad se desmorona. Los lentes de contacto grises habían sido mi escudo, mi máscara. Ahora, expuesta, me siento desnuda bajo su mirada despiadada.
—Tus ojos... —continúa, su voz mezclada con disgusto y fascinación—. El único rastro de tu verdadero origen. De tu madre… de esa sangre que pensé que te haría especial… pero no, no tienes el carácter de ella, porque eres débil.
Sus palabras me golpean con más fuerza que sus puños. ¿Mi madre