Cap. 61. Beso impulsivo.
Narrador omnisciente.
Maite sintió un nudo en el pecho. ¿Desde cuándo Aris, el hombre imponente y controlador, se mostraba así de vulnerable?
Tragó saliva y asintió con un leve suspiro.
—Llamaré a la niñera. Se quedó a dormir en la habitación de al lado…
No dijo más. No podía. Porque, aunque no quería admitirlo, la súplica en la voz de Aris había tocado algo en su interior que la impulsaba a ceder.
Más tarde, cuando el silencio reinaba en la habitación, Aris descansaba con la cabeza en su reg