Cap. 49. Por primera vez.
El corazón de Maite se detuvo un segundo. La tensión en la sala se hizo pesada.
Por su parte, Gael, con su ceño fruncido y el tetero en mano, apuntó hacia Aris como si fuera un arma.
—Gianna y yo no tenemos papá. Solo una mamá —espetó con una seriedad imposible para su corta edad —. El hombre gruñón nos mintió. No volveremos a ser engañados por hombres que digan que los llamemos papá.
Aris sonrió con diversión.
—¿Si vamos a vivir juntos, no es momento de que me llamen papá en vez de tío?
Gael