Cap.25. En la mira del jefe misterioso.
POV. Maite
Al pasar esos días encerrada en esa suite, sentía que mi mente pendía de un hilo, a punto de desmoronarse.
La ansiedad me devoraba con cada minuto que pasaba, al punto de que mis uñas se habían convertido en víctimas de mis dientes, destrozadas como si hubieran pasado por las fauces de una piraña.
La angustia no venía solo del encierro, sino también del peso asfixiante de la demanda que Leonardo había presentado en mi contra.
Ese infeliz estaba utilizando a mis hijos como un medio