Cap. 106. El precio de tus mentiras.
Narrador omnisciente:
Los labios de Maite y los de Alexandros estaban a punto de encontrarse cuando ella giró la cabeza hacia un lado, fijando la mirada en el suelo, con las mejillas sonrojadas y la respiración agitada.
Se recriminaba mentalmente por ser tan débil.
Alexandros, por su parte, se mordió con fuerza el labio inferior y se pasó la mano por el rostro con exasperación. Su paciencia comenzaba a agotarse.
—No soporto tu rechazo. De verdad trato de soportarlo… pero ya no puedo contenerme,