Cuando me di vuelta para dejar la cena en la mesa me percaté de que Alessandro seguía durmiendo, me parecía mentira que una persona tan disciplinada, tan correcta, siga durmiendo como si fuera un holgazán sin oficio ni beneficio, sin embargo, me quedé observándolo dormir, estaba bocarriba, la almohada a un lado, roncaba pausado y su mano arriba de su cabeza
Me acosté junto a Él para acariciarle el cabello y besar su frente, bajando después por el puente de su nariz hasta llegar a sus labios en d