NARRADOR
En el comedor ya estaban todos sentados y siendo servidos sus desayunos. El Don observaba como Mijaíl era atendido por sus esposos, lo trataban como a un rey. Noelia disfrutaba del delicioso desayuno, Kiara, en cambio, reclamaba airada a su padre que al disimulo se había levantado para ir a la cocina y traer su golosina dulce. La voz de ella resonaba con fuerza.
—Papá, por favor ¡No comas eso tan dulce! ¡Te vas a enfermar! ¡Por Dios santo! ¡Hasta mis hijos saben que comer golosinas tan