SIGUE NARRANDO ALESSANDRO
En el trayecto a casa donde estaba mi esposa iba preocupado, pues, otra vez estábamos en el ojo del huracán llamado Bianca. Cuando llegué hasta los portones de ingreso a la mansión de mi suegro me detuvieron los guardias al no reconocer ni la moto ni a mí, ya que llevaba puesto el casco. Me lo saqué para que me reconocieran, de inmediato me saludaron y me permitieron ingresar, la moto la deje estacionada en la parte frontal y entre a toda prisa.
A la primera persona qu