NARRADOR
Mijaíl reconoció la voz de su gran amigo y examante el Don Lucca de la Rúa, salió a toda prisa a su encuentro, al verse se abrazaron y sin desparpajo alguno el Don beso a Mijaíl con lujuria gimiendo mientras disfrutaba ese beso, el ruso no se quedó atrás porque su lengua jugueteaba con la de Lucca, cuando dejaron de besarse ambos sonrieron y el Don exclamó.
—Te extrañé mucho, estaba aquí en el país desde hace un mes, solamente que no quería entorpecer tu vida amorosa con tus esposos. S