Atina
Este fue otro giro inesperado que jamás habría predicho. Un hombre lobo le pedía a un vampiro que les contara sobre sí mismos. Si mis amigos vampiros en el salón me vieran ahora, menearían la cabeza con desconcierto, igual que yo estuve tentada a hacer, pero luego matarían al hombre lobo sin responder a su pregunta; tal era la antigua disputa entre nuestra especie. Cuanto más tiempo pasaba con Romeo, menos inclinada estaba a hacerlo. Era… divertido… por decirlo de alguna manera. ¿Cuándo f