Atina
Al despertar, el lado de la cama de Romeo estaba frío, y mi mente estaba confusa por los efectos persistentes de otro sueño extraño, esta vez no con Esperida, sino con tres objetos completamente distintos: una corbata burdeos con un sutil estampado de hilo del mismo color, un frasco de plata ornamentado cuyo contenido seguía siendo un misterio, y una espada de cazador, larga y ancha, con una hoja ligeramente curva.
En efecto, una combinación muy peculiar de objetos con los que soñar en el