Llegué a la práctica con el peso en el pecho, no porque no quisiera estar ahí, sino porque mi cuerpo todavía no terminaba de entender lo que mi mente ya estaba intentando acomodar. Caminé despacio, con esa sensación incómoda de estar fuera de lugar, como si cada paso requiriera más esfuerzo del que debería. El aire del lugar era el mismo de siempre, los mismos sonidos, las mismas voces, pero nada se sentía igual. Yo no era la misma de antes, aunque por fuera intentara sostenerlo.
No tuve que bu