El aire de frío me recibió al salir del aeropuerto, miré a todos lados, el cielo estaba entoldado por nubes grises, estaba en Toronto, Canadá, no podía creerlo. Pero me sentía tan aliviada de estar lejos de Richard por ahora, aunque tampoco era del todo cómodo llegar a un lugar nuevo. Extrañaría Washington, a pesar de no tener muchos buenos recuerdos de mi infancia, era la ciudad en dónde crecí, pertenecía a allí, pero las circunstancias me obligaron a dejar mi país y mi ciudad. Ya mi mente y cuerpo necesitaban un descanso de toda esa presión. Estaba harta de todo, al principio solo fué presión, debía ser perfecta, buenas notas, excelente en todo, y cuándo sacaba una nota qué no entraba en la excelencia, llegaba el castigo. Mamá decía qué lo dejaba en manos de papá, al principio solo me golpeaba, luego comenzó a marcar mi espalda con las quemaduras qué dejaban los cigarros, y ya luego lo demás. Recordar no es bueno, pero no podía olvidar, las horribles sensaciones. Mamá era
Leer más