Me quedé mirando el teléfono sobre el escritorio, la vibración del aparato contra la madera era el único sonido que rompía la calma pesada de mi despacho, cada sutil movimiento resonaba en la habitación vacía, amplificando la tensión que sentía desde que vi el nombre de Catherine Harrington en la pantalla.
Era como una advertencia de peligro, un recordatorio de que la tormenta de mi pasado había decidido aterrizar en mi presente y, peor aún, llevaba consigo a Richard. Suspire largo, sintiendo