Sebastián no llamó al día siguiente.
Tampoco lo hizo el domingo.
El lunes por la tarde, Valentina encontró una bolsa de papel en la puerta de su apartamento. Dentro: dos tarrinas del helado de vainilla con chips de chocolate que había mencionado, tres semanas atrás, en una conversación que no tenía nada de memorable pero que al parecer él había guardado en alguna parte. Y una nota escrita en el tipo de papel de oficina que indicaba que había tomado lo que tenía a mano:
«No era mi lugar. Lo sien