El primer bloqueo llegó a las nueve y cuarenta y dos de la mañana, que era una hora respetable para que el mundo comenzara a desmoronarse.
Elena lo supo porque su teléfono emitió tres vibraciones seguidas en lugar de una, que era el código que su asistente financiero usaba exclusivamente cuando algo había dejado de funcionar de la manera en que se supone que las cosas deben funcionar. Adrián estaba sentado frente a ella en la pequeña mesa que habían arrastrado hasta la habitación interior despu