La respuesta llegó antes de que Adrián pudiera reformular la pregunta.
No en palabras. En el sonido de un cristal rompiéndose.
La ventana estalló hacia adentro con esa violencia súbita y geométrica que solo tienen las cosas que están a punto de matarte, y Adrián se tiró al suelo por puro instinto animal, ese instinto que la academia entrena durante años pero que en el momento decisivo siempre gana al cerebro por varios cuerpos de ventaja. El cristal llovió sobre la alfombra con un tintineo casi