El eco de los pasos de Ridell contra el mármol del pasillo sonaba como una marcha fúnebre.
Llevaba a Diamond contra su pecho, sintiendo cómo su calor se desvanecía gradualmente en una preocupante palidez.
Mientras él se alejaba buscando aire puro y un médico, en la habitación del espejo roto, el ambiente se volvía letalmente denso.
El Patriarca North, un hombre que había mantenido la paz en Transilvania con mano de hierro y una diplomacia de acero, observó a Killian Valentine.
El joven heredero