Capítulo 31.
Los jadeos de los alfas antiguos se desliza por el aire.
El instinto del rey le exige que se arroje al vacío, que él mismo se encargue de ponerla a salvo.
Pero la mano de Alejandra lo detiene de forma instantánea como una placa protectora contra las locuras que estaba a punto de cometer.
—Debe ganarse su lugar…— la voz distante de Alejandra deja una sensación de peligro en su rostro— Esta es su oportunidad.
Zack se gira hacia el rostro de Alejandra.
— No lo olvides, si interfieres, ella lo pier