Capítulo 32.
En medio de una habitación con media luz…
Zack se encuentra tallándose el rostro una y otra vez.
La desesperación y culpa lo consume.
Como un bloque presionando su pecho.
La oscuridad lo rodea, pero en ningún instante ha dejado el lado de Karen.
Extiende su mano hasta acariciar su piel sedosa.
Su cuerpo vacío, completamente congelado y sobre todo herido, con su piel color canela, lo hacen sentirse impotente.
— No llegué a tiempo… no la salvé…— toma una servilleta y limpia su rostro de nuevo.
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