Capítulo 147.
Arlo siente que su sangre se pone fría pero también parpadea varias veces para ver de quien se trata.
— ¿Marco?
El guardián se arrodilla a su lado y seca su frente aperlada de sudor con su camisa.
— ¿Qué haces aquí Arlo? — El extiende sus manos para cargar al cachorro pero Arlo niega con la cabeza.
— Yo puedo hacerlo, no estaba haciendo nada.
En ese momento el niño desvía la mirada y se muerde el labio inferior.
Dejando claro su nerviosismo.
Marco se acerca un poco más pero siempre respetando