Capítulo 30.
— ¡No! ¡No deberían dejarme sola! ¡Esto es una locura!— Grita Karen desesperada.
Todos los pares de ojos concentrados solamente en Karen le daban la sensación de ser un espectáculo más.
Estar en el centro de una caja de cristal, desechable, sustituible…
Una criatura sin valor.
Y los ojos de su mate la atraviesan fríos y distantes.
Sin embargo la enorme bestia estaba ahí justo frente a ella.
Un ruido del medio en medio de los pinos distrae a vorak, llamando su atención y Karen corre desesperada,