Capítulo 150.
Karen siente un escalofrío y sonríe, se recarga en la silla para estar más cómoda.
— Eres de los pocos que se han mantenido leales a mí desde el principio hasta el fin, Derek. Si alguien tiene derecho a decirme lo que piensa, a decirme lo que opina, eres tú. No te preocupes, jamás callaría la voz de alguien que lo único que quiere es cuidarme.
Derek asiente se talla el rostro y después presiona el puente de la nariz con dos dedos de su mano hasta que la sangre comienza a correr con lentitud.
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