Capítulo 113.
A mitad del barranco envuelto en la fría oscuridad.
Arlo tiembla, desesperado, tratando de mantener el calor de su cuerpo, pero varias rocas lo tenían presionado en contra del suelo.
Los jadeos eran pesados en su delicado pecho.
Había quedado atorado en un pequeño desnivel de una roca desgastada por el paso del tiempo.
“Mamá, lo siento… lo lamento” piensa Arlo una y otra vez, tratando de concentrar su visión en el oscuro vacío que lo rodea. “todo es mi culpa, no pude ser el alfa que necesitabas