Capítulo 114.
Karen se aprieta a Arlo como si fuera la única manera de mantenerse cuerda.
Seguía inconsciente, pero el latido sutil de su corazón la consolaba de forma constante.
Habían llegado al castillo y cada paso era un acto de sentencia para ella.
Justo en la entrada de la oficina todo comienza.
—Suéltalo —ordena Zack.
Karen se aprieta más a su pequeño cachorro.
—No puedes obligarme, Zack. No puedes obligarme a soltarlo.— Su voz se escuchaba temblorosa pero decidida.
Hacía solo unos minutos había llega