Capítulo 112.
Una profunda respiración sale de los labios de Karen.
Su loba aúlla, resistiéndose, negándose a rendirse ante su más ferviente e instintiva enemistad.
Aunque su amor de madre podía más.
Alejandra sonríe y se acerca a ella.
— Dime, por favor, ¿qué necesitas para que…—
Karen no termina.
Alejandra le da una bofetada y la hace girar, cayendo al suelo.
—¿Sabes qué es lo más divertido?— Dice Alejandra, acercándose una vez más al escritorio y levantando una pequeña caja de madera que estaba adentro re