55. ¿CÓMO ATARLO?
MARGARETH
Mantener mi apariencia indiferente frente a Riven es cada vez más difícil.
No lo dice, pero lo sabe.
Lo siente.
Sabe que me afecta... y lo disfruta.
Puede saborearlo.
Ese condenado demonio juega conmigo como un gato con su presa, y cada momento parece encontrar nuevas maneras de hacerlo.
Pero si él cree que esto es un juego solo para su entretenimiento, está profundamente equivocado.
Yo también sé jugar.
Y pienso hacerlo tan bien que, cuando se dé cuenta, no querrá jugar con nadie más