30. BESO Y MISTERIO
MARGARETH
No puedo seguir escondiéndome del príncipe Liam.
La misma reina me ha hecho llamar, y tras conversar con ella, me fue imposible negarme.
La reina es una mujer que inspira respeto incluso cuando sonríe. Tiene esa mirada que parece verlo todo, hasta aquello que uno intenta guardar.
Me recibió con amabilidad, y cuando mencionó a su hijo, su tono fue casi maternal, cargado de esperanza.
—Sabía que si alguien podía darle una lección a mi hijo sobre cómo tratar a una mujer, esa serías tú —d