150. ALGUIEN DEBE PAGAR
LADY OLINDA
Este lugar no solo se ve distinto, lo huele.
No es el perfume que yo elegiría. No es el aire refinado de palacio ni el delicado equilibrio de esencias que siempre me rodeó. Aquí hay algo más... denso. Más plebeyo.
Esta es mi nueva realidad.
Y para rematar ahora en esta habitación... está el hombre que me ancla a ella.
Permanezco rígida sobre el lecho, sintiendo cada centímetro de la presencia del hombre a mi lado como si fuera una invasión. El Marqués Amaro respira con pesadez, prof