151. ANTES DE QUE TE PIERDA
LIZZY
El sonido del carruaje llegó primero como un murmullo distante, como si el viento trajera consigo un presagio. Luego, el crujir de las ruedas sobre la grava negra del camino se hizo claro, inevitable. Mi corazón comenzó a latir con una fuerza que me dolía en el pecho.
Me quedé inmóvil en la entrada del castillo del duque de Caelthor, sintiendo cómo mis dedos se aferraban a la tela de mi vestido.
Y entonces los vi.
El carruaje se detuvo frente a las enormes puertas de hierro, esas que pare