155. EL FUTURO EXIGE SANGRE
MARGARETH
¿Un hijo?
La idea no me resultaba ajena. Al contrario... había noches en las que mi mente, caprichosa, dibujaba la imagen con una claridad casi insultante: ojos rojos como brasas vivas, una sonrisa ladeada heredada de su padre, una voluntad tan feroz que el mundo tendría que doblarse ante él... o romperse.
Sí. Quería un hijo de Riven.
Pero no ahora.
No cuando el tablero aún está en movimiento. No mientras aquella mujer exista, no cuando el aire mismo huele a decisiones que pueden mata