144. CORAZONES BUSCANDO SINCRONÍA
ELIANA
La habitación era hermosa.
Demasiado hermosa para ser una prisión.
Las cortinas de terciopelo caían pesadas junto a los ventanales altos, filtrando una luz suave que pintaba el suelo con tonos rojizos. La cama era amplia, cubierta con sábanas tan finas que casi parecía indecente hundirse en ellas. Había flores frescas en un jarrón de cristal, una bandeja con agua y frutas, y hasta un pequeño sofá junto a la chimenea apagada.
Pero seguía siendo una celda.
Una jaula vestida de seda.
Me inc