Capítulo setenta y siete. El precio de no retroceder.
La mañana siguiente no trajo calma.
Trajo estrategia.
Alexandra despertó antes de que sonara el despertador. Permaneció unos segundos mirando el techo, escuchando la respiración tranquila de Liam desde su habitación y el peso tibio del brazo de Daniel rodeándole la cintura.
Ese contraste —la paz doméstica y la guerra que la esperaba afuera— ya no la desorientaba.
La enfocaba.
Se levantó con cuidado y fue directo al escritorio improvisado del living. Su notebook estaba encendida. Carlos había trabajado hasta tarde.
Correos abiertos.
Análisis legales.
Un nombre subrayado varias veces:
Eleanor Hale.
Daniel apareció detrás de ella, con una taza de café en cada mano.
—Dormiste poco —dijo, dejándole una.
—Dormí lo necesario.
Él se sentó frente a ella.
—Carlos cree que Eleanor va a intentar algo más personal. No solo reputación. Custodia indirecta. Influencias sociales. Viejos “contactos”.
Alexandra apretó los labios.
—Siempre le gustó de