Capítulo sesenta y dos. La mujer que cree mandar.
El lugar elegido por Eleanor Hale no fue casual.
Un club privado en el Upper East Side, de esos donde las paredes están cubiertas de madera oscura, los sillones huelen a cuero antiguo y los apellidos pesan más que las personas. Un sitio donde el pasado aún se sienta a la mesa y exige ser escuchado.
Alexandra lo supo en cuanto cruzó la puerta.
Daniel caminaba a su lado, firme, atento, con esa presencia silenciosa que no necesitaba imponerse para