Capítulo cincuenta y cuatro. Lo que viene después.
La vida no volvió a ser como antes. Pero tampoco fue lo que temían.
Pasaron dos semanas desde el cierre oficial del juicio, y aunque el nombre Byron seguía resonando en ciertos titulares, la intensidad mediática había disminuido. Las redes se habían volcado hacia nuevos escándalos, y la opinión pública, siempre voraz, había encontrado otros blancos.
El penthouse, por primera vez en años, comenzó a parecer un hogar.
Nicole subió la cremallera de