Capítulo cinco. Líneas cruzadas.
Valentina llevaba tres noches sin dormir bien.
Tres.
Desde el evento, su cabeza era un caos.
No por los inversionistas.
No por los contratos.
Por Marcos Hale.
—Ridículo —murmuró frente al espejo—. Es solo un hombre.
Uno que conocía cada uno de sus puntos débiles.
Uno que sabía cómo mirarla.
Uno que nunca había dejado de importarle, aunque ella lo negara.
Respiró hondo y tomó su bolso.
Tenía una reunión importante con un grupo financiero internacional.
Y, por sup