Capítulo cuarenta. Tenerlo todo.
La palabra papá todavía flotaba en el aire del apartamento como algo nuevo, delicado, casi sagrado.
Daniel estaba sentado en el suelo del living con Liam entre las piernas, ayudándolo a armar una torre de bloques que se caía una y otra vez. Cada vez que eso ocurría, el niño reía con una carcajada abierta, de esas que no guardan secretos.
—Papá, se cayó otra vez —anunció, divertido.
Daniel negó con la cabeza, fingiendo gravedad.
—Eso es porque este edificio neces