Capítulo veinticuatro. Lo que se decía con la piel.
La mansión Byron había quedado en un silencio tenso después del caos. La policía ya se había llevado a los hombres que irrumpieron allí, pero el ambiente todavía olía a adrenalina y miedo reprimido. Alexandra seguía sentada en la sala, envuelta en una manta que Nicole le había puesto sobre los hombros mientras ella aún temblaba. Liam dormía en el piso de arriba, custodiado por Kyan, ajeno al peligro que casi los perjudicaba.
Daniel se desplaza