Capítulo dieciocho. Líneas que no se deben cruzar.
El apartamento estaba en silencio cuando Daniel entró, cerrando la puerta con un suspiro cansado. Había pasado horas revisando documentos del caso Hale, siguiendo pistas que parecían evaporarse cada vez que creía acercarse a la verdad. Su teléfono vibraba sin parar con mensajes de Kyan Byron preguntándole si ya tenía algo concreto. No tenía nada. Aún.
Se frotó la nuca mientras dejaba su abrigo. Lo único que quería era una ducha caliente y ver a