Capítulo diecisiete. La verdad que Daniel nunca quiso decir.
El silencio en el estacionamiento subterráneo se volvió tan denso que parecía ocupar cada rincón. Las luces parpadeaban sobre los tres adultos, creando destellos tensos en el metal del arma que Daniel apuntaba a Marcos Hale.
Alexandra sostuvo a Liam con fuerza, sintiendo la respiración acelerada del niño contra su cuello, pero también la suya propia temblando sin control.
Daniel no apartó el arma. Marcos no apartó la sonrisa.
—Daniel…