Capítulo catorce. Cuando la amenaza respira cerca.
La noche cayó sobre Nueva York con un viento pesado, de esos que parecían anunciar tormenta. El penthouse estaba en silencio. Demasiado silencio, para el gusto de Daniel Corso.
Liam dormía en su habitación, abrazado a su dinosaurio favorito. Alexandra se había duchado y se encontraba en la cocina preparando té, intentando calmar los nervios que aún le recorrían el cuerpo después de la pregunta inocente —pero devastadora— que Liam le había hecho