Crono llegó al carro y, aunque Freya intentó bajarse, él no se lo permitió. Sabía por su apariencia que había sido golpeada con brutalidad; ella solo quería asegurarse de que sus hijos estuvieran bien. Derex abrió la puerta y los tres niños salieron disparados hacia su madre, ansiosos por abrazarla, pero su padre los detuvo con un gesto protector.
—No apapachen a mamá. Está un poco lastimada, pero se pondrá bien —dijo Crono, con voz suave.
—Crono, bájame —rogó Freya, con lágrimas resbalando por