Decepcionada consigo misma, se encaminó al baño y llenó la tina con agua caliente para aliviar la tensión en sus músculos. Aunque sentía irritación en su zona íntima, en ese momento era el menor de sus problemas. Mientras la tina se llenaba, se acercó al espejo. Al ver su marca, sus ojos se abrieron con asombro y rabia.
—Esto no puede ser —no podía creer cómo una mordida podía tener la forma de dos lobos juntos frente a frente. Levanto su mano derecha y llevó sus dedos a una marca en especial, c