Mundo ficciónIniciar sesiónLuego de que su adorada maestra Selena muriera, su aprendiz se volvió loco. Ahora convertido en un tirano domina las tierras buscando la forma de traer a su maestra de regreso. Lo ha intentado por siglos de siglos sin éxito. Volviéndose el así un inmortal y un gran tirano. Alguien imposible de matar. ¿Quién derrocaría ahora su Era de terror? No es hasta que la misma Selene regrese a la vida es que se dará cuenta en lo que se ha convertido aquel joven que ella misma crio e instruyo. Reencarnada en otro cuerpo el no puede reconocerla, pero hay cosas que ambos comparten de su pasado que nadie jamás podría saber además de su maestra. El amor se reconoce en el corazón. ¿Puede aun salvarse ella, su aprendiz y el mismo mundo ahora?
Leer másSelene era una mujer hermosa. Con una magia igual de poderosa. Residía en la gran colina Olida donde todos la admiraban y adoraban por igual. En un monte, justo arriba, en la punta de la montaña estaba su gran morada.
Era una mujer importante y justo esta noche, la joven bailaba a la luz de la luna cerca del lago. Un baile ancestral con pasos bien ensayados y precisos. Un baile casi secreto conocido por muy pocos.
Cuando termino su baile suspiro —sé que estás ahí
El muchacho salió apenado de entre los arbustos —lo lamento maestra. No quise interrumpirla. Venia a preguntarle algo cuando la encontré bailando. Quería esperar a que terminara primero —el muchacho se arrodillo ante ella
—No tienes que hacer eso —su gran túnica blanca le revoloteaba por el aire de la noche
El cielo estaba oscuro, bañado con un tenue azul brillante. Era una hermosa noche, al igual que ella.
—Maestra… discúlpeme. Nunca soy digno de nada y menos de usted. Siempre es muy bondadosa conmigo.
—N-no… no seas tan modesto —sonrió nerviosa. Para ella era agotante tanta adoración. —no es necesaria tanta formalidad, Reined. ¿Cuál era la noticia que venias a traerme?
—Yo… —agacho la cabeza — el consejo se reunió de nuevo. Quieren tu ayuda y... sabiduría. —su tono cambia —Quizás quieran mandarla a otra misión…
—Entiendo, —asintio solemne —en ese caso, debo partir de inmediato.
—¡Pero esas misiones duran días! —se levantó —Por favor... ¡lléveme con usted!
Lo miro con ternura —Jamás haría eso
—Edahi… —la miro y había anhelo en sus ojos. Era el único que la llamaba así. Él vivía y respiraba solo para servirle a su maestra. Ella era su todo. —nadie es digno de ti en mi opinión. Esos tipos tienen suerte de tenerte, tienen suerte de siquiera poder mirarla, mas aun de servirles. Usted los ayuda a cambio de nada. No debe hacer eso. Arriesgarse a tanto en el bosque maldito... —niega amargamente —tu vida para mi es…
—Aprecio tu opinión, y preocupación, —le corto y a la vez le sonrió de forma tranquilizadora. El joven era delgado y algo mas pequeño que ella de estatura —pero tengo que ir. Eso no esta a discusión.
—¡Pero maestra…!
—Obedece lo que te digo.— y esta vez habia firmeza en su voz.
Entonces el joven cierra la boca. Pues, aunque nunca le gustara sus decisiones, él siempre las respetaba. Jamás invalidaba o ignoraba una sola palabra suya. Su vida se regia por sus reglas. Su boca marcaba su destino, ella chasqueaba los dedos y él ya se estaba moviendo. Siempre habia sido asi. El; su fiel sirviente.
—Ya que no puede detenerla. ¿Puedo al menos pedirle que se cuide, y que a su regreso se reúna conmigo en el lago?
—Claro. —le sonrió — eres mi joven pupilo. Después de todo, queremos practicar la magia astral.
—No ha existido en este mundo alguien mejor que usted para eso— la alago nuevamente
Ella sonrió —te agradezco.
El chico se le acerco y le tomo una de sus manos. Era un gesto que siempre solía hacer. —yo le debo todo. Incluso mi vida. — se arrodillo —Espero que lo sepa siempre. Mi vida le pertenece. Si en algún momento tiene que usarla, tómela.
—Pero que cosas dices…—su semblante suave. Ella giro retirando las manos, entonces sus cabellos sueltos revolotearon en el aire nuevamente cuando otra brisa cruzo. Una mezcla de oro y brillo. Su piel tan pálida como la nieva y sus ojos como el ámbar. Era hermosa. —salvarte la vida en ese bosque oscuro para mi fue todo un privilegio, Y criarte, de igual manera —sonrió con autentico cariño
Después de todo, ella era mucho mayor que él. Siempre lo vio con aprecio, y se había encariñado con el muchacho. Era una de las pocas personas que más le preocupaban. Ya habían pasado muchos años viviendo juntos. Iba a entrenarlo bien para que desempeñara su correcto papel en el templo y con el tiempo que quedara a cargo de ciertas cosas. El era su mayor orgullo y siempre se lo decía
—Mi fiel aprendiz… por favor, cuida de todos aquí. Volveré pronto
—¿Lo promete?— su mirada perturbada.
—No dejes que el miedo te nuble el buen juicio. Encuentra tu centro —le señalo el pecho —siempre aquí. Y sí. Volveré pronto. Lo prometo.
Pero serian palabras vacías. Promesas rotas.
Porque ese mismo día, ella morirá en combate.
Si…
Ella jamás volvería. O al menos, no siendo ella misma.
—¿Crees que puedes cambiar al mundo?—Podemos. Juntos. —lo mira —Si me ayudas —se levanta y le estira la manoReined la mira sin decir una sola palabra, pero toma su mano para levantarse—Ahora, cura a Will —lo señala.El chico aun se revolcaba del dolor por tener la espada clavada en la pierna.Reined rio, casi como si disfrutara del dolor ajeno —tiene magia. Que se cure el mismo—Enseñale entonces. Eres bueno con la magia ahora. Y el posee magia que aun no sabe manejar.Los ojos ambarinos del joven del suelo lo miran con odio —no… eso no… el no… jamás … —jadea —jamás aprendería nada de ese… ese monstruo…Alza las manos —Bueno, lo intente—No juegues conmigo. —Selene le reprendió molesta — Te di una orden. Sino se curara con su propia magia, entonces lo harás tu.Reined le arranca la espada en un movimiento brusco, y más sangre corre de su pierna. Con una mano levantada la magia de Reined se enciende al mismo tiempo que la herida del muchacho quien ruge de dolor y lagrimas se derrama
Aun roja se sintió indecente. ¿Qué clase de pensamientos eran esos? Incluso aunque podría atribuir sus sueños al trauma constante de la intensidad de su aprendiz contra ella, su mente era su mente.Sacudió su cabeza —Nada—¿Nada? Solo espero que la persona del sueño fuera yo —mirada tranquila y vigilanteSelene no tenia experiencia en este tipo de cosas. Pero no era ingenua. Había visto libros de textos sobre estas cosas, quizás de ahí saco cada imagen reproducida en su cerebro.—Cállate. —soltó entre dientesReined pareció satisfecho — Así que si era yo —la mira con cautela —Cualquier cosa que haya hecho yo en tus sueños. Créeme, puedo mejorarlo. Te aseguro que soy mucho mejor que lo que haya hecho ahí. Puedo superar al Reined de tus sueños.Cuanta arrogancia. Cuanto descaro. —¿Desde cuando eres tan liberal? —agito su cabeza en desacuerdo. El Reined que había criado era eso, un crio.—Créeme ya tenia estos pensamientos incluso de joven —fijo su vista al techo con sus brazos cruzados
Sus ojos se llenaron de lagrimas al verlo y vacilo —perdóname… —se discúlpaba como si fuera ella quien lo hubiera matado —esto… esto no es real…—No. No lo es —contesto calmado —es solo una ilusión —se miró en el espejo, pero en su reflejo podía verse la verdadera forma del monarca, el de la edad más madura.La magia no engañaba al espejo, solo a los ojos humanos.—Es… es bueno… ¿Cómo lo haces?Este la miro y le sonrió, y aquel gesto grabado en su memoria por siempre hizo que el corazón de Selene se desplomara por completo. Sus dos manos viajaron a su rostro y lloro.Reined se acercó a ella.—No llores, maestra.Él siempre había tenido una sonrisa que podía desarmarla.—¿Quieres que lo intente contigo?Esta se aparto las manos, pero antes de siquiera contestar, la magia del monarca la envolvió y su color de piel había cambiado. Su cuerpo también.—No podrás ver tu rostro, ya que el espejo mostrara a Naevia, pero puedes tocarlo. Tócalo. Tócate. Eres tú ahora.Ella lo hizo y noto sus fa
—¿D-dormir juntos en una misma cama? Eso… eso no es...—No hablo de dormir.—...Ella trata de soltarse, pero el aprieta un poco mas su agarre para que no escape de su abrazo —¿Qué dices Selene?—¡Claro que no! —ella estaba roja de vergüenza. Sentir la cercanía de este cuerpo pegado al suyo era extraño, pero no del todo desagradable. Aun así, no se acostaría con él.—Me lo debes también después de haber huido—No haremos “eso” solo porque rompí una reglaReined hace un puchero—Pero prometiste darme cualquier cosa..—Yo hablaba de…—¿Un beso?Ella baja la mirada avergonzada. Evita mirarlo y hablarle ahoraReined la jala más hacia el, con su cuerpo cubriendo el suyo —Maestra, antes solías ser mas pequeña. —el cierra los ojos y respira profundamente —amo estar cerca de ti, me traes mucha paz.Paz…Paz en medio de una guerra—Realmente me gustas mucho, no puedo evitarlo.—¿No crees que es demasiado tanto toqueteo?El niega y entierra su cabeza en su cuello, su cabeza reposando en su hombr
Último capítulo