Apolo, llamó a Freya y a Siena para comentarles la conversación que había tenido con Isis. Les explicó sobre la ruptura del hechizo y cómo las feromonas liberadas por ellas podrían afectar a sus mates. Con voz tensa, le pidió a Freya que buscara a Lucía y se asegurara de que estuviera bien. Desde que salió del refugio, su lobo no dejaba de aullar y gruñir, inquieto y desesperado, era algo que Apolo lo mantenía angustiado.
Freya, aún con el cabello húmedo, revisó su armario y optó por un vestido