Mundo ficciónIniciar sesiónEl frío de Zúrich no perdonaba a los indecisos. Ximena lo comprendió cuando el taxi la dejó frente a la verja de hierro forjado de la Clínica Edelweiss, una construcción de piedra gris que se alzaba contra el cielo plomizo como una sentencia arquitectónica. Eran las diez de la mañana, pero la niebla matinal aún se aferraba a los jardines perfectamente podados con la tenacidad de un secreto que se niega a ser revelado.
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