Mundo ficciónIniciar sesiónLa sangre tenía memoria. Thiago lo supo cuando Miranda Alcántara depositó sobre la mesa de caoba un sobre amarillento que olía a naftalina y a secretos enterrados durante décadas.
—Leonora Vega de Salazar firmó esto tres días antes de morir —dijo la matriarca, su voz modulada con la precisión de quien conoce el valor exacto de cada palabra—. El notario público número cuarenta y siete de la Ciudad de







