Las jacarandas del muro norte florecieron la segunda semana de abril.
La cuarta primavera.
Mateo tenía dos años y cuatro meses y caminaba con esa seguridad total de quien ha recorrido ese corredor más veces de las que puede contar, que ya no verifica que el suelo está ahí porque lo sabe con el cuerpo antes de que el entendimiento confirme lo que el cuerpo ya sabe. Caminaba como caminaban todos los que habían llegado a ese corredor y habían aprendido a habitarlo: con la atención en el lugar y no