El archivo histórico centralizado del INAH tenía esa calidad específica de los espacios que han sido diseñados para contener el tiempo: la temperatura controlada que no era el frío de los refrigeradores sino la frescura exacta que el papel antiguo necesita para no deteriorarse más rápido de lo que el tiempo lo deteriora de todas maneras, la luz que era suficiente para leer sin ser suficiente para dañar, el silencio que no era el silencio de los lugares vacíos sino el de los lugares llenos de co